Adulterarse a lo Caparrós

Y una mañana te encuentras con que los niveles de comprensión han cambiado. Con que tu vida es completamente diferente. Entre el estudio y el trabajo. El estudiante incansable. El precario trabajador de la mente. Te despiertas al darte cuenta de que esa gente que siempre te ha rodeado ya no te entiende. Y la gente cambia. Y amoldamos nuestras compañías a esos cambios. La profundidad en la conversación. Las inquietudes. Las ganas de cambiar las cosas. La crítica ácida. La fina ironía. Y qué triste cuando llega ese despertar.  La ambivalencia del in-between. No ser de allí, no ser de aquí. El desgarro desconsolador asociado. Las prácticas tradicionales en oposición a las nuevas. La transición inexistente. Los vacíos. El no apetecer lo antes apetecible. Y hacer de tripas corazón. Rendir cuentas, a tu edad. Lejos… Y dolerse por dentro. Y luchar, seguir luchando. Vidas paralelas inconmensurables. No me pidas que te lo explique. Yo entiendo tu incomprensión. ¿Me entiendes tú a mí?

On academic grounds…

Key words: DEADline

Workaholic. Writing the second chapter of my thesis [supposed to be finished by the end of January]. ‘Colonialism and identity in Mediterranean archaeology’. New deadline: April 15th. Writing a conference paper proposal. TAAS Goiânia, Brazil. Deadline: February 29th. Writing a book chapter abstract. ‘Making the subaltern speak: Phoenician and native identities in South Iberia’. Deadline: March 5th. Stress. Writing a paper for a conference in Minorca. Waiting for the carabinieri data. ‘Italy, a huge open-air museum: tombaroli at Cerveteri and Tarquinia’. Editing. Deadline: March 13th. [Run-time error] Joint-PhD failed. Headache. Organizing a round table discussion on colonialism. Santiago de Compostela, Spain. Deadline: March 18th. First International Conference on Best Practices in World Heritage: Archaeology, April 9-13. Glasgow: panel meeting. Deadline: May 2nd. Burnout. JIA Conference, May 9-12. Progress review – oral presentations, May 14-15. Writing a journal article. Complutum. Deadline: June 1st. Organizing an international conference on Mediterranean archaeology. Heidelberg, October 6-9. Deadline: April 30th. [An error occurred] Workaholic. Taking a break/breath? [File no found]

[Irony on] Welcome to the wonderful academic world!! [Irony off]

Desinflarse

Heridas del asfalto selladas con chicles. El overcontrol y la ebriedad sempiterna. Tipología de clases y jerarquía social. La idealización del Norte por el Sur. Buscar la perfección vendida (y comprada) y terminar haciéndote un buen guiso con tus palabras. Más mentiras del Norte sobre el Sur. Imágenes fijadas. Subalternización (intra)colonial. Idealización del pasado y execración contemporánea del Mediterráneo. Las universidades británicas y su clasificación. Hipocresía barata. Equipaje naïf y sentirte desnuda. Sinsentidos que se persiguen cotidianamente. Preguntarse por la existencia, por la insistencia. Pensar en (mi) futuro. A veces es necesario caer para alzar la vista. La zoociedad británica. Saber lo que (no) se quiere.  ¿A qué seguir?

El holocausto [español] silenciado y, ¿por qué no?, celebrado

“Si preguntas sobre Franco, la mayoría de los españoles te responderán que con él se vivía bien (incluso mejor que ahora, dirán los incautos)”. Risas que resuenan en el auditorio. Risas porque desde la lógica del que está fuera, del que no está afectado por esa historia, la nuestra, lo ve ridículo. “Si les dices que Hitler mató a menos alemanes que Franco (y su régimen) a españoles, siguen pensando igual”. Más risas. Y más y más vergüenza. Porque las verdades cuando te las dicen a la cara duelen. Sobre todo cuando tú eres de esa minoría que piensa que el franquismo (así, con minúscula, porque no se merece ni la correcta ortografía del castellano) ha sido uno de los períodos más oscuros, amargos, terribles e injustos que ha vivido España.

Es sábado, son las cinco de la tarde y el auditorio de la Mitchell Library está lleno. Presentación del libro “The Spanish Holocaust” de Paul Preston [versión inglesa]. Franco y la conspiración judeo-masónica. Los judíos fueron expulsados siglos ha y los masones eran 6000 en la España del 36. Más sonrisas. El ridículo de un período en la historia española que aún no se ha cerrado. Sin embargo, fue su alegación para exterminar a miles y miles de personas en el país. Aún hoy son más de 146000 personas “desaparecidas”. Y se silencia. Y se juzga al único juez que ha intentado hacer justicia. Porque es cierto que la generación de nuestros padres vivió bajo la imposición del silencio. De eso no se puede hablar, eso hay que esconderlo (u olvidarlo). La humillación y la necesidad de comer y de seguir viviendo que se entretejen cotidianamente. ¿Es que aún no se puede gritar bien alto que los republicanos y el Frente Popular fueron democráticamente elegidos y que los “nacionales” fueron, en realidad, golpistas, rebeldes y anti-demócratas?

Y es que el gobierno de la República se creó muchos enemigos. La pobreza y el hambre, sobre todo en el sur de España, en los años 30 era muy similar a la de los países africanos pobres actuales. La gente moría de hambre. Así que esos rojos que tanto castiga aún la gente en España, promovieron toda una serie de reformas en educación y agricultura, además de poner freno al poder militar y eclesiástico. Obviamente duraron poco. Con la entrada de las derechas en la República y, sobre todo, con la dictadura franquista, los derechos de los que menos tenían se restringieron aún más que antes de las reformas. Curiosamente es la gente que menos tiene, también, la que más apoya el régimen franquista aún hoy en día: albañiles, agricultores, ganaderos (al menos en las zonas rurales). Y yo me pregunto, tristemente, ¿se puede ser más ignorante en España? ¿Se puede odiar tanto a la mano que intentó defenderte y darte de comer? Y lo que es aún peor, ¿se puede seguir celebrando un régimen de exterminio, de terror, prohibitivo? ¿Un régimen donde la floreciente cultura de la época republicana se hundió? ¿Un régimen que sumió a España en la miseria, en la agonía? ¿Somos tan ciegos?

Retrovisores

Escocia en el retrovisor. Seis horas y media en mini-bus. La calefacción está en huelga. Un Birmingham que hiela el viento nos recibe. Cuánto tiempo y unas cervezas. Lo que separó la investigación, lo que dividió las estancias, ahora unido de nuevo. Y un hotel en de- o re-construcción. Olor a tabaco y sueños turbados por una carretera hiperactiva. Insomnio neuronal. El cómo saldrá y los síes que lo rodean. Mi intestino y su egocentrismo. Un would you mind to speak now a falta de un speaker. Subir al podio como quien sube a una guillotina. Miradas convergentes en un mismo punto: yo. Palabras que fluyen de unos labios, otros labios… mis labios. Concentración y confianza. Sonrisas y reojos ante mi crítica al imperialismo de la lengua (inglesa). Descolonizaciones desde el Sur. El Mediterráneo desmontando el imperialismo europeo del Norte. Aplausos y felicitaciones. Felicidad: ahora sí. Horizontalidad. Cóctel a lo británico: panchitos y vino-resaca-media-hora-después-de-su-ingestión. Gente interesante, conversaciones sugerentes, ideas aplicables. Despedidas entre Bourdieu y Giddens. Cuando los británicos “descubren” el resto de autores (treinta años más tarde, cuando los traducen).

Tren a Londres. Reencuentros. Los dos mundos inmigrantes en Reino Unido: qué diferentes se ven las cosas desde los márgenes. Contexto doméstico en tetris. Estos son dos españoles, dos italianos y dos franceses. Cuando los chistes se hacen realidad. Dibujando un Cambridge ateridos de frío. La heterarquía de los colleges. La estructura que subyace a las relaciones. Comprar unas orejeras en Camden Town para evitar tímpanos como témpanos. Christmas Market en Hyde Park. Picadilly y Soho seis años después. Cervezas entre españoles. El exilio (económico) obligado. Estereotipos impuestos y asumidos. Rebaños consumistas aturdidos en los centros comerciales. Comer como si mañana nos fuésemos a ver. Negando las emociones para no dolerse más. Regalos de Reyes adelantados y tristeza en las venas. Cancelación de trenes y pérdida de vuelo. Agradecer la presencia de mi mala suerte para este tipo de cosas. Comprar otro billete tres veces más caro. Bienvenidos al maravilloso mundo del beneficio a costa de las emociones. Problema en la web y compra de tres billetes. Una hora al teléfono para cancelar los dos segundos. ¿Alguien puede invitar a la fortuna a un café? Despertarse a deshora y asegurarse de llegar al aeropuerto. Ésta vez sí. Ésta vez se retrasa el vuelo, también.

Un Glasgow a la española…

Política española a la inversa entre sopa miso y noodles. Españolas entre ayes. Binarismos europeos: el norte en vestido veraniego y sandalias, el sur arropado-tipo-cebolla y botas. Vahos nocturnos reiterados en cada espiración esbozan la ciudad del frío. Glasgow International Jazz Festival. Acariciar el sonido de un piano. Enfadarse con las teclas y gritar en notas. Vestir informal para tomar apuntes y ser una genio del jazz japonés, mundial. Rock ‘n’ roll y escoceses bailando (ebrios, se entiende). Running out of time. Fechas de entregas futuras que expiraron ayer. Políticas académicas y academia política. Y llorar de rabia el cielo. Capuchas que se saludan en un mar oscuro. Aquí no se hizo la luz. Mojarse o ver, esa es la cuestión. Caseras locas que te enloquecen a ti. Cenar en un indio: sin picante, sin cebolla y sin carne. Sonrisa forzada ante los requisitos de las clientas. Futuros por etapas, ¿mejores, peores? Charlas de una psicóloga a dos arqueólogas embelesadas, o sobre cómo la interdisciplinariedad debería ser un must. “Las Acacias”, o sobre cómo un road trip subalterno argentino-español dibuja el lenguaje corporal. Solidaridad viral. Paseo nocturno de ojos. Más no se puede mostrar en esta ciudad. No es una cuestión de moral religiosa. Es una cuestión de temperatura corporal.

Miedo

Sobrellevando la indignación por la pérdida de mi derecho al voto. Por el resultado electoral. Por la incomprensión. Por la impotencia. Por la frustración. Por…

Mayoría popular aplastante del Partido Popular. Criticar nuestro (antidemocrático)sistema electoral, que debería obviamente ser modificado. Reproche que no debe ir dirigido a la Ley d’Hondt, sino a las circunscripciones provinciales. A las listas cerradas. Al mínimo de representatividad (computado ahora en un 3%). A la composición del Senado y a su sentido actual (o se reforma como verdadera cámara territorial o se elimina).

Sin embargo, más allá de todo eso, es más preocupante otra cuestión. El hecho de que 10.830.693 personas hayan votado a un partido que nunca desveló su programa. Este voto a ciegas de una proporción nada desdeñable de la población española me parece mucho más preocupante si, además, se tiene en cuenta que la Señora de Cospedal ya afirmó que “algunos que hasta ahora nunca han protestado van a protestar muchísimo y vamos a tener la calle llena de manifestaciones y de pancartas; algunas ya han empezado, pero no importa porque estamos preparados”.

Decimos, entonces, que 10.830.693 personas han votado a una persona que ha perdido ya dos veces las elecciones y que éstas no las ha perdido, lo que no equivale a haberlas ganado. Y decimos, también, que existe un 28,31% de españoles/as (9.688.932 electores/as) que no han votado, se han abstenido. De esos nueve millones, se calcula, sin embargo, que cerca de uno de ellos no ha recibido el voto por correo y no ha podido ejercer su derecho. Rectifico: no le han permitido ejercer su derecho (millón entre el que me cuento, por desgracia). A los que de verdad se han abstenido, sólo decirles: Señores/as, pueden “pasar de la política”, pero la política no va a pasar de ustedes. Esa es la cruda realidad. Además de representar una irresponsabilidad no ejercer el derecho a voto después de tantas luchas, de tanta represión , de tantas muertes y de una dictadura que han costado conseguirlo.

Y siento miedo. Miedo por los recortes en educación, por los recortes en sanidad, por los recortes en cultura, por la futura reforma-nueva ley laboral, por la recesión de los derechos (aborto, matrimonio homosexual, contratos pre y post doctorales de investigación, entre otros) y por tantas otras cosas que veo tambalearse ahora. Miedo del futuro. Miedo de mi futuro y del de mucha gente como yo.

Y no digo que esa mayoría popular debía haber votado al PSOE, ciertamente la gestión de éste último de la crisis no ha sido un ejemplo. Pero hay más partidos y más posibilidades. Se necesita un cambio, sí, pero no a la derecha absoluta. Está bien castigar, pero con responsabilidad electoral y ciudadana.

Quiero pensar que esa gente no es la misma que se ha quejado de los recortes que ha realizado el PSOE (porque votando al PP han cavado su tumba). Y quiero creer, de verdad, que esa gente que ha dado esa mayoría tan abismal a la derecha (sin saber su programa pero conscientes de las advertencias lanzadas desde sus filas) no lo ha hecho por una ignorancia consumada. Quiero creerlo. Necesito hacerlo (por una cuestión de salud mental).